← Volver a BASTAR2 Los Santos, 21°C · nublado, con avistamientos aislados hacia la noche y talleres abiertos hasta tarde
Servicio de noticias de San Andreas

Los Santos Chronicle

“Todo lo que pasa en la ciudad, tarde o mal contado”

❖


— ✦ — Nota al lector — ✦ —

Esta semana hubo disparos en un taller y nadie vio nada. Hubo un hombre que cambia de cara y todos lo vieron, pero nadie sabe a quién. Esta ciudad tiene una relación curiosa con la vista: cuando hay armas largas, se le nubla; cuando hay una máscara de conejo, se le aclara.

También volvió la Justicia, después de una feria tan larga que algunos expedientes ya pedían jubilación. Volvió con jueces traídos de otros juzgados, a los que nadie presentó, y con un Intendente que le pidió, en público, que “acompañe el cambio”.

Mientras tanto, abrieron talleres por todos lados, las bandas dejaron de pelearse solo entre ellas y más de un vecino se preguntó si la policía lo estaba cuidando o practicando con él.

Seguimos haciendo preguntas. Esta semana, la más repetida fue: “¿Ese era el mismo de ayer?”.

— La Redacción
Portada · Alerta urbana

El “Polimorfo Urbano”: una figura que cambia de cara siembra el miedo en Los Santos y nadie sabe quién es

Testigos aseguran que adopta la forma de personas comunes. Lo vieron con máscara de cerdo, de conejo, de sonrisa, de arpillera y de calavera. Una vez, de traje a rayas. Otra, equipado como un soldado y con los ojos encendidos en rojo. La última, con casco de punta y una sonrisa de payaso pintada. No atacó a nadie. Pero dejó sangre que no es de una sola persona, y siempre hay un camión cisterna cerca.

Retrato hablado: hombre con máscara de cerdo cosida, camisa a cuadros, mameluco de jean y un cuchillo largo en la mano. Testimonio 1
Retrato hablado: hombre con máscara de conejo sonriente, mameluco claro y un bate de béisbol. Testimonio 2
Retrato hablado: hombre con gorro de lana, máscara amarilla de sonrisa, mameluco y un palo en la mano. Testimonio 3
Retrato hablado: hombre con máscara de arpillera, camisa de trabajo, pantalón con cinturón y una barreta en la mano. Testimonio 4
Retrato hablado: hombre con máscara de calavera, casco colonial con corona, anteojos redondos, traje cruzado a rayas, guantes y un machete. Testimonio 5
Retrato hablado: figura con equipo táctico, casco con auriculares, chaleco con cargadores, uniforme camuflado y máscara de calavera con ojos rojos encendidos. Testimonio 6
Retrato hablado: figura con casco de punta, antiparras, sonrisa de payaso pintada, campera con vivos rojos y pantalón cargo con rodilleras. Testimonio 7
Retratos hablados elaborados a partir de siete testigos distintos. Siete caras, ¿un mismo hombre? (Ilustración: Los Santos Chronicle)

La primera denuncia parecía una broma: un hombre con máscara de cerdo, parado en una esquina, mirando. La segunda, también: un hombre con máscara de conejo, con un bate, mirando. Para la cuarta, ya nadie se reía. Los vecinos de Los Santos empezaron a hablar de una misma figura, y los testigos más asustados aseguran algo que este diario no puede confirmar: que no es un hombre disfrazado, sino algo que adopta la forma de personas comunes.

Lo vieron con máscaras de animales, con mameluco, con ropa de trabajo, con gorro de lana de traje cruzado a rayas, como si fuera a una gala, y hasta con casco, chaleco táctico y uniforme de combate, como si fuera a una guerra. En esa última versión, dos testigos que no se conocen entre sí describieron el mismo detalle: los ojos le brillaban en rojo. Días después apareció con antiparras, un casco con punta y una sonrisa de payaso pintada de oreja a oreja. “Fue el único que se rió”, contó el testigo. “Y fue peor”. Cada testigo lo describe distinto, y ninguno logró decir a quién pertenecen esas caras. “Juro que era mi vecino. Después me di vuelta y mi vecino estaba en su casa”, contó una mujer que pidió no ser identificada, y que desde entonces no abre la puerta sin preguntar dos veces.

Hasta el momento, la figura no atacó a nadie. No robó, no amenazó, no habló. Aparece, mira y se va. Esa calma es, justamente, lo que más inquieta. Porque lo que sí dejó fueron rastros: las pericias forenses sobre la sangre hallada en los lugares por donde merodea confirmaron que las muestras pertenecen a distintas personas, sin coincidencia entre ellas. Nadie denunció heridos. La pregunta es obvia y nadie la contesta: si no lastimó a nadie, ¿de quién es esa sangre?

Camión cisterna oxidado, de aspecto postapocalíptico, con paragolpes rayado y una figura sobre la cabina.
El camión cisterna que, según los testigos, aparece donde aparece él. Las autoridades piden no acercarse y reportarlo. (Ilustración: Los Santos Chronicle)

Hay un solo detalle en el que todos coinciden: cerca de cada avistamiento aparece un enorme camión cisterna oxidado, de aspecto postapocalíptico, que no se parece a ningún vehículo de la ciudad. Nadie lo vio cargar combustible. Nadie lo vio descargar. Nadie sabe qué lleva adentro.

Consultado por este diario, el LSPD reconoció las denuncias y admitió que “no existe un protocolo para identificar a alguien que cambia de cara”. Pidió a los vecinos mantener distancia y reportar de inmediato cualquier avistamiento del camión o de personas con actitudes anómalas. La Intendencia, por su parte, aseguró que “no descarta ninguna hipótesis”. La oposición preguntó si el Polimorfo figura en el padrón y, en ese caso, cuántas veces.

Si usted lo vio, no se acerque. Avise al LSPD o escriba a esta redacción. Y si lo vio dos veces, cuéntenos con qué cara.

Policiales

Tiroteo con armas largas en el taller de Leroy: no hubo heridos, nadie vio nada y solo quedan “autos misteriosos”

Ráfagas de armas largas contra un taller mecánico en plena ciudad. Sin heridos, sin detenidos y sin un solo testigo dentro del taller. Afuera, los vecinos hablan de autos sin patente.

Los vecinos lo describen igual: primero un ruido seco, después otro, después una ráfaga que no se parecía a nada que hayan escuchado antes en el barrio. Esta semana, el taller de Leroy fue blanco de disparos de armas largas. Milagrosamente, no hubo heridos.

Lo que tampoco hubo fueron testigos. Consultados por este diario, en el taller aseguraron que no vieron nada. Ni quién disparó, ni desde dónde, ni por qué. “Estábamos trabajando”, fue la única respuesta. Es, hay que decirlo, una concentración admirable: seguir ajustando un motor mientras las paredes reciben plomo de grueso calibre.

Afuera, algunos vecinos se animaron a hablar, siempre en voz baja. Coinciden en un detalle: autos que nadie reconoce. Oscuros, sin patente visible, sin logo, sin apuro. “No escaparon. Se fueron. Que no es lo mismo”, dijo uno. Otro agregó algo que este diario no pudo dejar de anotar: “No se llevaron nada. No parecía un robo. Parecía un mensaje”.

¿Un mensaje de quién? ¿Para quién? El LSPD confirmó el hecho, informó que “se investiga” y no reportó detenidos. Es la misma respuesta que esta ciudad escucha desde hace semanas: con el secuestro de Elizabeth Montgomery, con la empresa de camiones que se esfumó, con el vecino de origen chino que sigue sin aparecer.

Este diario no sabe quién disparó. Pero nota un patrón: en Los Santos hay alguien que no necesita reclamar territorio, ni firmar con un color, ni dejarse ver para hacerse entender. Alcanza con unos autos que nadie puede describir y un barrio entero que, de repente, no vio nada.

Justicia

Vuelve la Justicia tras una larga feria judicial: jueces trasladados que nadie presentó y un Intendente que le pide “acompañar el cambio”

Los tribunales reabrieron con el cajón lleno: impugnaciones contra la candidatura de Argento, un secuestro, una demanda colectiva y un desaparecido. Algunas sillas, en cambio, tienen dueños nuevos.

El juez Estanislao Wagner, de traje oscuro y maletín, frente a la entrada del City Hall de Los Santos.
El juez Estanislao Wagner, esta semana en el centro de Los Santos. (Foto: Los Santos Chronicle)

Después de una feria judicial tan extensa que más de un abogado tuvo que presentarse de nuevo ante su cliente, el sistema de justicia de Los Santos volvió a abrir sus puertas. Lo esperaba una fila de expedientes que no se tomó vacaciones.

Sobre los escritorios esperan, entre otras causas, las impugnaciones de la oposición contra la candidatura del Intendente Cristian Argento a Gobernador, el secuestro de Elizabeth Montgomery, la demanda colectiva de los choferes de la empresa de camiones desaparecida y la búsqueda del vecino de origen chino, que el LSPD investiga como posible crimen.

La novedad no estuvo en las causas, sino en las sillas. Durante la feria, varios juzgados de Los Santos amanecieron con jueces trasladados desde otros tribunales del Estado. No hubo concurso ni audiencia pública: un traslado administrativo, firmado en pleno receso, cuando nadie estaba mirando. Este diario preguntó quién los eligió, con qué criterio y por qué justo estos juzgados, los que tienen las causas más sensibles de la ciudad. No obtuvo respuesta.

Los nombres que ahora firman los expedientes son dos: Thaddeus Sterling y Estanislao Wagner. Los dos llegan del norte del Estado, pero no por el mismo camino.

El juez Wagner trae una trayectoria penal sólida: fallos firmes, pocas apelaciones perdidas y fama de no dejarse apurar. Su problema no está en el expediente, sino en el apellido. Es hermano de David Wagner, dueño de Los Santos Customs, el primer taller mecánico de la ciudad, y conocido en la noche de Los Santos por su afición a las fiestas largas, las mesas de juego y todo lo que venga después. Dos hermanos, dos polos opuestos. Cerca del juez aseguran que “no se eligen los hermanos, pero sí los fallos”. La oposición, por ahora, prefiere esperar a los fallos.

El juez Thaddeus Sterling, canoso, de traje negro y guantes de cuero, junto a la puerta abierta de un sedán negro frente a un edificio oficial.
El juez Thaddeus Sterling, a su llegada a Los Santos. Como siempre, de guantes. (Foto: Los Santos Chronicle)

Del juez Sterling, en cambio, se sabe menos de su trayectoria y más de su origen: viene de un juzgado del condado de Paleto Bay. Quienes lo cruzaron en los pasillos coinciden, además, en un detalle: nunca se saca los guantes. Ni para saludar, ni para firmar. Sus colaboradores lo explican como “una costumbre”. No aclararon de qué. El mismo condado donde, hace menos de un año, se registró Austral Construcciones LLC. Este diario no afirma que exista relación. Solo nota que, en San Andreas, los caminos que salen de Paleto Bay parecen llevar siempre a los mismos lugares.

Hay, además, una silla que sigue vacía: la del Fiscal General. Los Santos está buscando a quien ocupe el cargo, y la convocatoria ya está abierta (ver aviso oficial en esta edición). En los papeles, la selección no tiene nada que ver con los jueces: el fiscal acusa, el juez juzga, y cada uno controla al otro.

En los papeles. Porque según pudo saber esta redacción, el juez Sterling fue visto en al menos una reunión con aspirantes al cargo, en un rol que sus colaboradores describieron como “asesoramiento informal”. Este diario no sabe qué se habló. Sí sabe que un juez no tiene nada que asesorar sobre quién será el fiscal que después le va a llevar las causas. “Es como si el árbitro eligiera al delantero del equipo contrario”, graficó un abogado de la ciudad. La oposición fue menos deportiva: pidió que se aclare quién invitó al juez y exigió que ningún magistrado intervenga en la búsqueda. Del juez Wagner, consultado por lo mismo, solo trascendió una frase: “No es mi tarea”.

El Intendente, que no designa jueces, sí opinó sobre ellos. En una recorrida de campaña, Argento declaró que “la justicia tiene que acompañar el cambio”. Desde la oposición lo leyeron como lo que parece: un candidato que le marca la cancha a los tribunales justo cuando reabren con sus impugnaciones encima de la mesa. “La justicia no acompaña. Decide”, respondió un dirigente opositor.

Este diario recuerda que un Intendente no manda sobre los jueces del Estado. Un Gobernador, en cambio, tiene bastante más que decir sobre la justicia de San Andreas. Tal vez por eso, para algunos, la elección importa tanto.

Seguridad · Debate

¿Mano dura o mano de más? Crecen las quejas de vecinos por el uso de la fuerza en procedimientos policiales

Relatos de detenciones con más fuerza de la necesaria se repiten en distintos puntos de la ciudad. El LSPD habla de protocolo. Los vecinos, de moretones.

No es una denuncia. Todavía. Es una pregunta que se repite en voz baja en las esquinas de Los Santos: ¿la policía está usando más fuerza de la debida? Esta semana, varios vecinos se acercaron a esta redacción para contar procedimientos que, según ellos, se pasaron de rosca.

Los relatos se parecen: un control de rutina que termina en el piso, una detención en la que “nadie se resistía, pero igual”, un vecino que preguntó por qué lo paraban y recibió la respuesta con el cuerpo. Ninguno quiso dar su nombre. “¿A quién lo denuncio? ¿A ellos?”, resumió uno.

Consultado por este diario, el LSPD aseguró que “todos los procedimientos se ajustan al protocolo” y que quien se sienta afectado “puede hacer la denuncia correspondiente”. No precisó en qué comisaría ni ante qué oficial. Tampoco si alguna denuncia de este tipo prosperó alguna vez.

El contraste incomoda. Es la misma fuerza que no tuvo recursos para el secuestro de Elizabeth Montgomery, que no detuvo a nadie por el tiroteo en el taller de Leroy y que, por decreto de la Intendencia, fue desarmada en los barrios del sur. Fuerza para los grandes casos, no hubo. Para los vecinos de a pie, parece que sobra.

Con la Justicia otra vez en funciones, la pregunta ya tiene dónde ir. Este diario la deja planteada: en una policía cuyas autoridades cambió la propia Intendencia, ¿quién controla al que controla?

Seguridad

Ya no es entre ellos: bandas atacan a civiles y los vecinos cambian de vereda, de horario y de rutina

Lo que antes eran enfrentamientos entre grupos rivales ahora alcanza a gente que no tiene nada que ver. La tregua de Rancho quedó chica para una ciudad que no deja de sumar bandas.

Durante meses, la regla no escrita de Los Santos fue que las bandas arreglaban sus cuentas entre ellas. Esta semana, esa regla se rompió. Vecinos de distintos puntos de la ciudad denunciaron ataques de bandas contra civiles: personas que volvían del trabajo, que esperaban en una esquina, que simplemente estaban ahí.

“Antes sabías por dónde no pasar. Ahora no sabés”, explicó una vecina que cambió el recorrido que hacía hace años. Otros cuentan que ya no salen de noche, que acompañan a sus hijos hasta la puerta, que dejaron de usar ciertos colores por las dudas.

Como informó este diario en su Edición N.º 2, la tregua de Rancho entre Vagos y Families nunca alcanzó para contener a los grupos nuevos que se formaron desde entonces. Algunos tienen nombre; otros, como “los de rojo”, siguen sin identificar. Este diario no puede confirmar qué grupos están detrás de los ataques de esta semana, y no va a señalar a nadie sin pruebas.

Sí puede señalar un contexto. La Intendencia desarmó a la policía en los barrios del sur con la promesa de “pacificar”. Hoy, los que se sienten desarmados son los vecinos. Si usted fue víctima de un ataque, denúncielo. Y si no confía en hacerlo, escríbanos: esta redacción protege a sus fuentes.

Seguridad · El norte

La Policía de Roxwood baja del norte: armada hasta los dientes, con fama de peligrosa y cada vez más seguido “de apoyo” en Los Santos

Patrullan el norte con un arsenal que la LSPD no tiene desde el desarme. A veces aparecen por la ciudad para dar una mano. Nadie sabe bien quién los llama.

En el norte del Estado los conocen bien, y no siempre para bien. La Policía de Roxwood tiene fama de ser una fuerza fuertemente armada y de pocas palabras: llegan, resuelven y se van. Cómo resuelven es algo que en el norte se comenta en voz baja.

Lo novedoso es que ya no se quedan en el norte. En las últimas semanas, sus patrulleros se vieron cada vez más seguido en la zona de Los Santos, siempre bajo la misma explicación: “apoyo”. Apoyo en un operativo, apoyo en una persecución, apoyo donde haga falta. “Cuando bajan los de Roxwood, hasta los delincuentes se portan bien. Y los vecinos también, por las dudas”, resumió un comerciante.

El contraste es difícil de ignorar. La Intendencia desarmó a la LSPD en los barrios del sur con la promesa de “pacificar”. Ahora, cuando la cosa se pone fea, llega una fuerza de afuera con más armas de las que la LSPD tuvo nunca. Consultada por este diario, la Intendencia habló de “colaboración entre fuerzas” y no respondió quién pide ese apoyo, con qué protocolo ni bajo qué jurisdicción.

La oposición lo resumió a su manera: “Desarmaron a la policía propia y ahora piden prestada una ajena, más armada y que no le rinde cuentas a nadie de acá”. En una semana en la que los vecinos se preguntan si la LSPD usa más fuerza de la debida, la pregunta se vuelve inevitable: si eso pasa con la policía que conocemos, ¿qué pasa con la que no?

Economía · Comercio

Fiebre de talleres: abren mecánicos en cada esquina y la ciudad se pregunta si hay tanto auto roto o tanto auto que esconder

Chapa, pintura, motor y “trabajos especiales”. Los Santos vive una explosión de talleres mecánicos. Los clientes no faltan. Las preguntas, tampoco.

Hasta hace poco, en Los Santos había un solo nombre para arreglar un auto: Los Santos Customs, el primer taller mecánico de la ciudad. Hace unas semanas, este diario celebraba la apertura de otro taller y anunciaba uno más. Hoy sería más fácil contar las cuadras que no tienen uno. Los Santos atraviesa una verdadera explosión de talleres mecánicos, y todos parecen tener trabajo.

Las explicaciones oficiales son razonables: más autos en la calle, más persecuciones, más choques y una grúa municipal que devuelve los vehículos “como pueda”. “Entre la grúa y las persecuciones, a mí no me falta laburo”, resumió el dueño de uno de los locales nuevos, mientras lijaba un capó que, según él, “venía así de fábrica”.

Las explicaciones no oficiales circulan más rápido. En los barrios se comenta que algunos de los talleres nuevos, los que abrieron de un día para el otro y sin cartel, no arreglan autos: los cambian. Color nuevo, llantas nuevas, patente nueva. Como informó este diario la semana pasada, un vecino aseguró haber visto un camión de la empresa desaparecida “con otro color y la misma abolladura”. Esta semana, la frase se repitió sobre varios autos más.

Tampoco es un rubro tranquilo. El tiroteo en el taller de Leroy demostró que, en Los Santos, tener un taller puede ser un buen negocio o una mala dirección. Algunos dueños, según pudo saber este diario, ya incluyen en sus presupuestos un ítem nuevo: “seguridad”. No aclaran si es para el auto o para ellos.

La Intendencia celebró el fenómeno como “una muestra del dinamismo económico de esta gestión”. No informó cuántos de los talleres nuevos están habilitados. Este diario recuerda que, en esta ciudad, un casino se habilita en días y un medidor de luz tarda meses. Un taller, al parecer, no necesita ninguna de las dos cosas.

Publicidad
Los Santos Customs El primer taller de la ciudad. Los demás llegaron después. Pintura · Motor · Blindaje · Polarizado · Turnos sin espera
Los domingos, el dueño está de fiesta

🚔 Policiales

Demoran a un hombre con máscara de cerdo: era un vecino que volvía de un cumpleaños

Lo liberaron tras comprobar que no cambiaba de forma. Solo de humor.

El taller de Leroy reabrió al día siguiente del tiroteo

Los empleados siguen sin haber visto nada. Ahora, aseguran, tampoco escuchan.

Un vecino denuncia que el Polimorfo le pidió fuego: cuando volvió con el encendedor, era otra persona

El LSPD tomó la denuncia. No está claro contra cuál de las dos.

🏛️ Política

La oposición llevó a los tribunales la octava impugnación contra la candidatura de Argento

Y una copia de la séptima, por si algún juez recién trasladado no la había leído.

La oposición exige que ningún juez intervenga en la búsqueda del Fiscal General

El juez Sterling no respondió. Sus colaboradores dijeron que estaba “asesorando”.

Asesores de Argento descartan usar máscaras en actos de campaña

“El candidato ya tiene una sola cara”, aseguraron. La oposición pidió verlo de perfil.

📈 Economía

Ya hay más talleres que pastelerías en Los Santos

Bakery no se preocupa: “Después de pintar un auto, todos tienen hambre”.

Se dispara el precio de la pintura automotriz

El color más pedido de la semana: “cualquiera menos el anterior”.

Disfraces, el rubro que más creció en la semana

La máscara de conejo se agotó dos veces. Nadie recuerda haberla comprado.

🎬 Farándula

Influencer de LifeInvader se disfraza de Polimorfo y la denuncian cuatro veces en una noche

“Por lo menos llegué a todos los barrios”, celebró.

Weazel News prepara un especial: “Polimorfo: ¿hombre, mito o campaña?”

La Intendencia negó cualquier relación. La oposición, también. Nadie negó al Polimorfo.

Estrella de Vinewood asegura que el Polimorfo “le copió la cara”

Sus abogados ya reclaman derechos de imagen. Goldberg & Rosenthal ofreció un descuento.

👽 Rarezas

Vecinos de dos barrios distintos juran haber visto el mismo camión cisterna, a la misma hora, la misma noche

O hay muchos camiones, o hay un solo camión muy rápido.

Los autos del tiroteo en lo de Leroy no figuran en ningún registro

Tampoco en el de multas. En Los Santos, eso sí que es raro.

Aparece un edificio pintado de rojo de arriba a abajo: todo indica que Los Santos tendrá, por fin, un cuartel de bomberos

Nadie lo inauguró, nadie lo anunció y nadie cortó una cinta. Pero ya tiene el color. En esta ciudad, eso es más de lo que tienen la mayoría de las promesas.

Un mecánico recién llegado pinta un auto en veinte minutos y siempre hace la misma pregunta

“¿De qué color era antes?”. Y lo anota en una libreta que nadie vio por dentro.

🗂️ Hemeroteca

El archivo completo de Los Santos Chronicle. Todas las ediciones publicadas, disponibles para volver a leer cuando quieras.

¿Te gustó esta edición?