Elizabeth Montgomery fue secuestrada esta semana en Los Santos. Sus captores se comunicaron para exigir un rescate a cambio de su liberación. Lo que siguió fue, según quienes siguieron el caso de cerca, una sucesión de puertas que se cerraron: la plata que pedían no estaba, y cuando se buscó una respuesta del Estado, la policía admitió que no tenía fondos para afrontar la situación.
El desenlace llegó de la manera menos esperada. Sin rescate a la vista y sin un operativo que los obligara a negociar, los secuestradores terminaron liberando a Montgomery y huyeron. No hubo detenidos. Al cierre de esta edición, los responsables seguían sin ser identificados.
El final, que muchos celebraron con alivio, deja sin embargo una pregunta incómoda: ¿qué hubiera pasado si los captores no se cansaban? “Nos dijeron que no había presupuesto. ¿Presupuesto para qué? ¿Para salvar a una persona?”, cuestionó una persona cercana a la víctima, que pidió reserva de identidad.
Consultado por este diario, el LSPD confirmó el hecho y aseguró que “se actuó dentro de las posibilidades del departamento”. Es una frase precisa: las posibilidades, esta vez, fueron ninguna. La fuerza que encontró efectivos para escoltar un helicóptero de campaña y para detener a un civil por bajarse de otro no encontró recursos para un secuestro.
La Intendencia, por su parte, no respondió si existe algún fondo de emergencia para casos de este tipo. En una semana en la que el casino abrió con luces propias y la ciudad se quedó varias veces a oscuras, la pregunta sobre dónde está la plata pública no parece retórica. Este diario la vuelve a hacer: ¿dónde está?
Si usted tiene información sobre los responsables, comuníquese con el LSPD o con esta redacción.